Hoy os traigo una receta sencillísima de hacer. No hace falta tener ninguna noción básica para conseguir un buen resultado.
El flan de queso es uno de mis postres favoritos y es que es indescriptible el placer que siento cuando saboreo los postres más sencillos y tradicionales de nuestra gastronomía, que me retrotraen a lugares y momentos a los que de otra manera me sería imposible volver. Esta es la principal razón por la que adoro la cocina y la pastelería.
Para hacer este flan he utilizado queso Mató, un queso fresco muy típico en Cataluña, donde resido, y en las Islas Baleares. Se sirve normalmente con miel y unas nueces. ¿Habéis oído hablar del «mel i mató»?. No obstante, vosotros podéis escoger el queso fresco que más os guste u os sea más sencillo de encontrar, como el requesón.
Y, cómo no, este es un señor flan. La textura en boca es cremosa y suave, el sabor lácteo está muy presente pero no resulta nada cargante, más bien al contrario, es sutil y fresco, y combina perfectamente con los frutos rojos y la menta.
A continuación, os dejo con el desglose de los utensilios, ingredientes, preparación y trucos necesarios y la preparación, tanto la tradicional, como con thermomix:
Fuente de la receta: Las recetas de Manu
Cantidad
8 flaneras de 5 cm de diámetro en su parte más ancha.
Tiempo de elaboración
1 minuto de mezclado, 35 a 40 de horneado y 24 horas de reposo en nevera.
Utensilios
Báscula
8 flaneras o una flanera grande
Bandeja de horno
Batidora eléctrica de mano (túrmix)
Colador
Un cazo
Bol o jarra amplios (para volcar el glaseado)
Ingredientes
Caramelo líquido
150 g de azúcar blanquilla
50 g de agua
Flan de queso
100 gr de azúcar
300 ml de leche entera
250 gr de nata líquida con un 35% de materia grasa
250 gr de mató
1 sobre y medio de cuajada
c/s de caramelo líquido
Elaboración
Tradicional
Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo sin ventilador.
Bañar el fondo del molde con el caramelo líquido.
En un bol, triturar el azúcar, la nata líquida, la cuajada y el mató, hasta que la mezcla adquiera una textura espesa pero fluida y ligeramente untuosa (como la de una crema). Añadir entonces la leche y continuar batiendo.
Vertemos la masa en el molde, hasta un poco menos del borde, pasándola primero por un colador.
Colocar los moldes en la bandeja y verter agua sobre esta, con cuidado de que no salpique dentro de los moldes.
Horneamos unos 35 a 40 minutos si utilizamos moldes individuales. Si no, aumentamos el tiempo de 10 a 15 minutos. Tenemos que conseguir que por los bordes estén bien cocidos pero ligeramente temblorosos en el centro, pues acabarán de cuajarse mientras se enfrían y posteriormente en nevera.
Sacar los moldes del horno y dejar enfriar a temperatura ambiente. Luego, dejar en nevera un mínimo de 24 horas para que cojan cuerpo y el sabor se desarrolle.
Thermomix
Precalentamos el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo sin ventilador y la rejilla dispuesta a media altura.
Bañar el fondo del molde con el caramelo líquido.
En el bol, mezclar la nata, la cuajada, el mató y el azúcar 20 seg./vel.4
Añadir la leche y mezclar 6 seg./vel.6
Pasamos la crema por un colador y la vertemos en el molde, hasta un poco menos del borde.
Colocar los moldes en la bandeja y verter agua sobre esta, con cuidado de que no salpique dentro de los moldes.
Horneamos unos 35 a 40 minutos si utilizamos moldes individuales. Si no, aumentamos el tiempo de 10 a 15 minutos. Tenemos que conseguir que por los bordes estén bien cocidos pero ligeramente temblorosos en el centro, pues acabarán de cuajarse mientras se enfrían y posteriormente en nevera.
Sacar los moldes del horno y dejar enfriar a temperatura ambiente. Luego, dejar en nevera un mínimo de 24 horas para que tomen cuerpo y el sabor se desarrolle.
Acabado
Yo he acompañado los flanes con un coulis de frutos rojos, frutos frescos y unas hojas de menta.
También podéis servirlos sin acompañamiento o simplemente con unas hojas de menta, sin el coulis, con unas tejas de chocolate…
Detalles a tener en cuenta
Es importante respetar la temperatura de horneado y el punto que tienen que tener los flanes al sacarlos del horno: bien cuajados en los bordes del molde pero ligeramente temblorosos en el centro. Así conseguiremos, una textura cremosa y suave.
Variaciones
Podéis aromatizar el flan con menta, vainilla… simplemente preparando una infusión en frío de estos ingredientes con la leche, dejando la mezcla toda la noche en la nevera.
Yo, personalmente, lo dejo tal cual porque me encanta su sabor lácteo puro.
Como os he dicho arriba, podéis utilizar el queso fresco que más os guste u os sea más fácil de encontrar, como el requesón, por ejemplo.
Conservación
Aguanta unos 4 días en la nevera, dentro de las flaneras bien tapadas.