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Adrián Solano

Bundt cake de mandarina, almendra y otros cítricos

adrián solano

Índice

Bundt cake de mandarina, almendra y otros cítricos

Recuerdo a un niño de mejillas sonrosadas y mofletes generosos que caminaba distraído entre naranjos. Observando su rostro, hay quien diría que estudiaba concienzudamente la porosa piel de aquel fruto antiguo, naranja y brillante como el sol al acostarse. No era esta la causa detrás de su ceño fruncido, ni si quiera lo era el color blanco que caía tan recto sobre el tronco de aquellos árboles del Sur. Él se limitaba a pasear, ensimismado en su mundo, lejos siempre de otros niños, pues le bastaba con aquellos troncos que contaba entre sus más adorados amigos. Pese a su corta edad, pasaba los días embriagado, no de ninguna sustancia de diseño, tan solo de la vida que crece con inesperada fuerza en los lugares más distintos. Le abrumaba el aroma de aquellos naranjos, de su flor de azahar, blanca como su piel cautiva. Le inspiraba el verde de aquellas hojas reunidas en un mar de montañas infinitas. En su mundo soñado, no había más meta que la línea de aquella hilera de naranjos que adornaba casas ciegas de lujo y, por desgracia, sapiencia. Más allá de aquellos márgenes, se sentía perdido, a la deriva en un mundo lleno de envidias heredadas, de sueños rotos, vacío de alegrías. De vez en cuando se topaba en alguna orilla con el sonido metálico de los trompos de madera que rodaban por aquel suelo de piedra pulida. Niños sin rostro, más allá de sonrisas diabólicas, dirigían como títeres enloquecidos aquellos juguetes inocentes, viendo así la vida pasar, sin vivirla. En aquellos momentos mi niño se compadecía de sí mismo, añorando el juego, sintiendo la pérdida de los amigos que quedaron en otra tierra hacía casi una eternidad.

Es curioso cómo se siente el pasar del tiempo a lo largo de los años, de tan distinta forma… Es quizás tan curioso como el modo en que un aroma viaja no solo por el espacio sino por los recuerdos. Yo soy ese niño que medía el tiempo en eternidades y hoy lo mide en suspiros, soy ese ser ávido de vida, de sensaciones, de caricias en el alma. Soy ese hombre perseguido por la envidia y la apariencia, soy tan solo una exhalación del tiempo que me lleva en un barco a la deriva, un barco que solo se ubica con el aroma de los recuerdos de una infancia que un dulce y cálido viento diluye en un mar sensible y consciente, el mar dulce de mi pastelería.

Fuente de esta receta: libro «Bizcochos» de Susana Pérez (Webos fritos)

Ingredientes

Bundt cake de mandarina, almendra y otros cítricos

Aclaraciones sobre la preparación / tiempo de batido:

– Yemas con el azúcar, 5 minutos.
– Tras añadir la mandarina, otros 5 minutos. 
– La ralladura la podéis añadir tanto con el queso como con la harina. 
– Si usáis un molde de marca Nordic Ware, antes de desmoldar y tras los 10 min. de rigor, agitar ligeramente arriba y abajo, adelante y atrás, y de izquierda a derecha para que se acabe de despegar perfectamente del molde.

Elaboración

  1. Precalentamos el horno a 170° con calor arriba y abajo. 
  2. Engrasamos el molde, preferiblemente con mantequilla derretida y harina.
  3. Separamos yemas de claras.
  4. Batimos muy bien, hasta que veamos que doblan el volumen y montan y al levantar la espátula obtengamos el punto cinta (una tira de crema que se dobla y apelotona sobre sí misma al caer). 
  5. Añadimos la mandarina, cortada en trozos muy pequeños. Batimos bien unos 5 minutos para que las yemas absorban bien el sabor del cítrico. 
  6. A parte, mezclamos el queso con la leche cortada con zumo de lima-limón y la ralladura de nuestros cítricos. 
  7. También aparte, batimos las claras a punto de nieve.
  8. Una vez nuestra primera mezcla bien batida, añadimos el aceite en hilo y a continuación los lácteos. 
  9. Incorporamos la harina de trigo + almendra con la levadura química. 
  10. Ahora solo nos falta añadir nuestras claras montadas con movimientos envolventes (esto es, con una espátula de silicona, batiendo de abajo hacia arriba en un movimiento circular, envolviendo la masa). 
  11. Vertemos la masa en nuestro molde. Si usáis un molde Bundt, yo siempre vierto la masa desde un único punto, luego le doy unos golpes al molde en la encimera, protegiendo esta con un paño y meto al horno. 

El horneado

15 minutos con fuego inferior. Otros 15 con fuego arriba y abajo. Para los últimos 15 minutos, tapé el bizcocho con papel de aluminio porque mi horno tiene tendencia a calentar más por arriba y horneé también a 170° con calor arriba y abajo.